Kenji Tomiki

Enseñanzas de Kenji Tomiki Shihan: arte y espíritu


Este artículo fue escrito por Tetsuro Nariyama Shihan en Marzo de 1992, trece años después de la muerte de su profesor Kenji Tomiki Shihan.

Era la tarde de la víspera de la Navidad de 1979. Yo estaba en el Hospital Ogikubo de Tokio visitando a mi profesor Tomiki Sensei, que estaba luchando por su vida. Un coro de una iglesia cercana estaba cantando frente al patio del hospital. Mientras se escuchaban los villancicos, se las arregló para preguntarme: “¿Cómo van las cosas en el dojo?”. Yo le respondí: “Todo el mundo está trabajado duro”. Esas fueron nuestras últimas palabras. Aquella noche, su situación cambió repentinamente y perdió la conciencia. Al día siguiente, a las 16:10 horas, a la edad de 79 años y 9 meses, su vida llegó a su final. Las palabras no pueden expresar mis sentimientos a la altura del servicio funerario. No pude contener mis lágrimas.

En este ensayo, os hablaré acerca del consejo que me dio. Creo que hay muchas cosas que el quiso decir, a través de mí, a todos sus estudiantes. Me sentiré satisfecho si este simple artículo es útil para todo aquél que sigue nuestro aikido.

1        Un encuentro

Tomiki Shihan nació en Kakunodate, en la prefectura de Akita, pero antes de hablar de él me gustaría presentarme.


Mi ciudad natal se encuentra también en el Noreste de Japón. Nací el 21 de noviembre de 1947, siendo el mayor de los dos hijos de mi padre Hachiro y mi madre Chiyo. Asistí a las escuelas de primaria y junior locales antes de irme el instituto señor de la prefectura de Yamagata, en la ciudad de Yamagata. Me uní al club de judo de allí y en el otoño de 1964, después de ver en la televisión el campeonato de judo de los Juegos Olímpicos de Tokio, quise llegar a ser competidor olímpico.


En un campamento de entrenamiento de verano vinieron a darnos clases miembros del Club de Judo de la Universidad de Kokushikan. Nos sorprendió su fuerza porque probamos ponernos duros y fuimos totalmente incapaces de conseguir algo. Sin embargo, mientras enseñaban eran amistosos y muy amables. Me daba la sensación de que ellos se habían convertido en unos hermanos mayores en los que podíamos confiar.


En la primavera de 1966 ingresé en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kokushikan. Al principio tenía intención de unirme al club de judo, pero al final no lo hice porque un estudiante mayor que yo de mi dormitorio me recomendó el club de aikido. La primera vez que vi a Tomiki Sensei fue cuando vino a un examen de grado del club. Había un intenso y profundo destello en sus ojos semiabiertos y mi primera.

2        El entusiasmo por fundar una sociedad de budo

Un día, en el otoño de 1968, ocurrió algo que tuvo, como mi primera impresión de Tomiki Shihan, un efecto muy fuerte sobre mi mente. Me dijo: “Nariyama, ¿me podrías ayudar mañana?” Hacía tiempo que no se me había seleccionado capitán del club de aikido y su repentina petición me sorprendió un poco y me puso nervioso. Sin embargo me tranquilizé, ya que también habían sido convocados otros estudiantes de las Universidades de Waseda y Seijo, por lo que fui con la impresión de que no era algo importante.

Llegó el día y le acompañé a la sala de reuniones, un poco camino arriba desde la estación de metro de Kudansha hacia el Budokan Japón. Llegamos y echamos un vistazo a los alrededores un rato, pero me sentí incómodo porque era el único que estaba allí. El encuentro me sorprendió ya que asistieron muchas de las personalidades más eminentes del mundo del budo japonés. Era un ambiente extraño.


Un poco después Tomiki Shihan llegó cambiado y listo para la práctica. Me dijo que le hiciera las caídas y que permaneciera de pié enfrente de él, sin saber qué iba a ocurrir a continuación, ya que aquello era completamente improvisado. Después de lo que pareció un breve intervalo de tiempo comenzó la demostración y consistió en una comparación entre las técnicas de judo y aikido. Las técnicas las realizó con dureza y me sorprendió su tremenda energía. En kote gaeshi y otras técnicas mientras me lanzaba me soltaba completamente. Además, no había tatamis en el suelo, solo estaba cubierto con unas pocas capas de simples esterillas. Sufrí terriblemente, golpeándome la cabeza y cayendo sobre mis hombros repetidas veces. La intensidad de sus técnicas en esa ocasión no se podía comparar a toda mi práctica anterior de judo y aikido.


Mucho después me enteré que tras este encuentro Shihan trabajo de vicepresidente del comité que fundó la Sociedad Japonesa de Budo.

3        Técnicas complejas

Por aquel tiempo hubo algún entrenamiento especial con un profesor de Daitoryu Aikijujitsu en el pequeño dojo del Budokan Japón y nos incorporamos inmediatamente. Durante su demostración enseñó una técnica que me impresionó a mí en particular. Él se colocó con las piernas abiertas boca arriba sobre el tatami con cuatro personas sujetando sus tobillos y muñecas. En un instante se deshizo de los cuatro. Nos costó creérnoslo, ya que era difícil de por sí contra una persona en la práctica del randori o en un encuentro. Fue un espectáculo muy extraño, pero los comentarios de todos mis compañeros del curso eran que aquello no parecía ser una técnica trucada. Más tarde le pregunté a Tomiki Shihan a cerca de la misma. Su inesperada respuesta fue: “¡Eso lo puedo hacer yo cuando quiera!” Sin embargo, de momento no le creí y la duda permaneció en algún lugar de mi mente.

En julio de 1979, más de 10 años después, se celebró el 2º Encuentro de Aikido Competitivo de todo Japón, tras el del año anterior. Fue organizado por la JAA y tuvo lugar en Kakunodate, la ciudad natal del Shihan, en la prefectura de Akita. Él acababa de regresar de una operación abdominal de Agosto del año anterior y enseñó con vendajes enrollados alrededor de su abdomen. Me nombró su uke para aquellos días. Era una gran oportunidad para que él me enseñara la técnica que se me había mostrado anteriormente hace más de diez años por el profesor de Daitoryu. Él la hizo con gran facilidad y sin esfuerzo. Una vez más, no hace falta decir que me quedé embobado en la profundidad de las técnicas.

Me estremezco cuando recuerdo la mañana de práctica del segundo día. Durante la fiesta de la noche anterior había bebido el delicioso sake local hasta el amanecer, lo que me provocó una muy mala resaca y un fuerte dolor de cabeza. Además, había comido varios cuencos de arroz con mis brotes de soja verdes favoritos, cogidos de un campo del lugar, lo que hizo que me hinchara. Mi condición física estaba en el peor estado posible. Pues bien, el entrenamiento comenzó y Tomiki Shihan, que se encontraba emocionado de un modo inusual, me lanzó con en poderoso y maravilloso shomen ate, pero mi sensación fue que aquello era una técnica cruel. Aún así, el número de caídas se incrementó y por alguna razón los efectos del alcohol desaparecieron y me las apañé para llegar al final. Él estaba convaleciente por aquel tiempo y era milagroso como su condición física podía tener aquél tipo de resistencia. Posiblemente él supiera cuanto le quedaba de vida, ya que murió cinco meses más tarde.

4        La actitud enseñando

El 10 de octubre de 1969, Tomiki Shihan y Oba Shihan viajaron al campus de Showacho de la Universidad de Momoyama Gakuin en Osaka con miembros del club de aikido de las universidades de Waseda, Kokushikan y Seijo. Aquí comenzaron la introducción del randori en siete universidades de la zona de Kansai.


Durante el regreso a Tokyo, tras un breve tiempo, Shihan dijo algo como: “Parece que los estudiantes de Kansai realmente quieren hacer randori. ¿Irías a Osaka en mi lugar?” Era un verdadero honor ser recomendado, pero ya que yo ya tenía una oferta de trabajo no oficial no podía dar una respuesta inmediata. Por vez primera mi padre y yo tuvimos una conversación de hombre a hombre. Hablé frenéticamente sobre mi entusiasmo y sueños de hacer aikido. Mi padre me contó como sus deseos de joven nunca llegaron a cumplirse. El me animó diciéndome: “Solo serás joven una vez”. Los consejos del Shihan fueron mi impulso y me comprometí con Tomiki Sensei para poder llevar una vida de aikido.

En el otoño de 1969, cuando acabada de convertirme en estudiante de 4º año, decidí ir como instructor a Osaka para extender el randori entre los estudiantes del área de Kansai. Era normal que no asistiera a los entrenamientos como estudiante de 4º año, pero continué practicando, lo que no agradó a los directores del club.


Por estos días Shihan estaba al cargo de un curso de teoría del budo en la Facultad de Educación Física, por lo que asistí a sus clases. Cuando enseñaba su voz era calmada, tranquila y muy fácil de escuchar. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes que asistieron a sus clases se encontraban durmiendo sobre sus pupitres, hablando con la persona de al lado o haciendo algo que no tenía nada que ver con la clase. Los únicos que escuchaban interesados eran unas pocas personas de la primera fila.


Por aquél tiempo, en uno de los días de las clases del Shihan, lo acompañé desde la universidad a la estación de Umegaoka. En una cafetería situada enfrente de la estación me invitó a su pastel de manzana y crema choux favorito. Mi mente danzaba conforme escuchaba sus profundas ideas y planes a largo plazo sobre su aikido competitivo.

Sin embargo aquel día, mientras nos sentábamos, le dije: “Sensei, con respecto a la clase de hace algún tiempo, nadie estaba escuchando y la mayoría estaba durmiendo. Creo que no tuvo sentido y fue una pérdida de tiempo”. Cuando lo pienso ahora, creo que fue de mala educación habérselo dicho. Como siempre, escuchaba silenciosamente mientras asentía con su cabeza. Al final, dijo: “Nariyama, incluso si solo un estudiante estuviese escuchando con todo su interés, lo haría”. Como persona joven estas palabras tuvieron un gran impacto en mí y me dejaron huella. Se me quedaron grabadas en mi mente y viven en mi espíritu de profesor.

5        Instrucciones del Shihan     

En marzo de 1970, la noche anterior a dejar Osaka, hice una visita a la casa de Tomiki Shihan. Su esposa preparó amablemente algo de comida y bebimos cerveza, algo fuera de lo corriente. Durante toda la noche estuve escuchando sus ideas a largo plazo sobre el aikido competitivo.


“Nariyama, si los estudiantes de Kansai participan, entonces el sueño de un torneo nacional se podrá llevar a cabo. Una cosa buena siempre se extenderá y tras algunos años será como una avalancha. Todos los estudiantes lo harán y entonces, por supuesto, estarás muy ocupado.”

No puedo describir la sensación de infinita fuerza que sentía en lo profundo de mi interior mientras escuchaba esas cosas y renovaba mi determinación. El 3 de noviembre de ese mismo año se celebró el 1º Torneo de todos los Estudiantes de Japón de Aikido Competitivo en la sala de Deportes Obuko en Tokio.


La parte más interesante de la historia es que de repente dijo lo siguiente: “Cuando vayas a Osaka no solo enseñes randori a los estudiantes, aprende el estilo de aikido de Hirokazu Kobayashi Sensei. Como yo, él aprendió su aikido estudiando duro con Ueshiba Sensei.”

Hasta que escuché esas palabras pensé que solo iba a enseñar el sistema de randori a los estudiantes de la zona de Kansai. Me dijo que del mismo modo que él había aprendido las técnicas de Ueshiba Sensei, yo tenía que aprender directamente de Kobayashi Sensei. No lo pensé en aquel momento y simplemente respondí: “Lo entiendo”. Sin embargo, yo no comprendía en absoluto ni el método de práctica ni las técnicas de Kobayashi Sensei’s y tampoco sabía claramente cuáles eran las intenciones de Tomiki Shihan’s, pero esto me hizo madurar un poco.


Finalmente, durante el atardecer, colocamos algunos cojines y nos relajamos. La variada conversación no tenía fin. A pesar de todo, estaba tan lleno por el maravilloso banquete y la cerveza que había tomado que antes de que me diera cuenta caí dormido. Lo siguiente de lo que me di cuenta era que era de día. Fue un error y recuerdo haberme sentido terriblemente arrepentido.

6        El aplomo: presencia de la mente

El 25 de noviembre de 1972 se celebró el 2º Festival Japonés de Budo en el Budokan Japón. Fue éste un evento que seguro merece una mención especial. Del mundo del akido estuvieron presentes Kisshomaru Ueshiba (2º jefe del Aikikai), Gozo Shioda (jefe del Yoshinkan) y Kenji Tomiki (jefe de la Asociación Japonesa de Aikido). Fue la primera vez en la historia en que todos se reunían en un mismo edificio. Sin embargo, el evento no tomó el curso que se pretendía. Durante las enseñanzas de Tomiki Shihan’s, mientras practicábamos randori, de repente escuchamos repetir varias veces el anuncio: “¿Qué es lo que viene a continuación?, el Aikikai no lo reconoce”.


También, uno de los miembros del comité del festival, aunque nos había invitado a participar, nos negó que el contenido fuera de aikido. La atmósfera era tal que los estudiantes universitarios más jóvenes que estaban observando casi se levantan repentinamente de sus asisentos.


Sin embargo a Tomiki Sensei no le importaba en absoluto y continuó enseñando. De todo modos, no me quedé tranquilo y tan pronto como acabamos le pregunté sobre esto.

La respuesta del Shihan fue simple: “La gente que comprende, comprende perfectamente. Por lo tanto, no debes preocuparte”. Recuerdo que pensé que debía ser o su aplomo o su concentración en lo que estaba realizando lo que hacía que Tomiki siguiera con la demostración. Han pasado veinte años desde entonces y esa fue la primera, y la última vez, que estas tres personalidades del mundo del aikido se han reunido en el mismo edificio. Se dice que el espíritu del aikido es la armonía, por lo que me quedé decepcionado por este hecho.

7        Recuerdos de un viaje a Taiwan

Durante una semana, del 12 al 18 de diciembre de 1973, Tomiki Shihan condujo a un grupo de estudiantes seleccionados de las universidades de Kanto y Kansai en un viaje por Taiwan. Todos los días hicimos demostraciones en las academias de policía, las bases militares, etc. Éramos recibidos con una bienvenida VIP a dondequiera que fuésemos. Recuerdo la fiesta de bienvenida organizada para nosotros por el comandante supremo de las fuerzas armadas Taiwanesas. El Shihan se presentaba con un dibujo que había dibujado él mismo. El comandante estaba muy orgulloso el Shihan parecía contento.


Conocimos también a un luchador internacional de judo (llamado Sr. Hayashi) y a uno de sus estudiantes de la Universidad de Kenkoku en el antiguo Manchukuo que era por aquella época un hombre de negocios. Ambos admiraron la personalidad y el modo de vida del Shihan. El Shihan parecía verdaderamente feliz y satisfecho cuando los conocimos.

Normalmente, teníamos muchos días libres en el horario. El Sr. Hayashi visitó al Shihan al lugar donde estábamos alojados a pesar de que se encontraba enfermo por entonces. Nos llevó a los lugares más recónditos de la ciudad, al mejor sitio para comer anguilas. Se encontraba bajando una callejuela que los turistas japoneses no visitaban. No se puede decir que fuese un lugar muy limpio, pero las angulas estaban deliciosas. Fue una afortunada y apreciada comida con el Shihan. Cuando dijo adiós al Sr. Hayashi, le dijo con una mirada cariñosa: “Espero que te mejores pronto”. Esto me dejó impresionado.

8        La decisión del Shihan

En el verano de 1975 me fui a Osaka a vivir en la casa de Kobayashi Sensei durante seis años. Gradualmente, conforme comenzaba a comprender el valor y la grandeza de Tomiki Shihan, varias inconsistencias surgieron en mi interior que preocupaban día tras día.

Una de las razones eran las diferencias entre la práctica tradicional del kata de Ueshiba Sensei y los aspectos básicos de las caídas, postura, movimiento, etc. del sistema de práctica de randori original de Tomiki Sensei y los problemas que me causó siendo instructor. Cuanto más me involucraba con ambos, mayores eran las inconsisitencias.

¿Debería comprometerme?, en caso afirmativo, ¿cuánto? ¿O es mejor no hacerlo? Supongamos que me comprometo, entonces esto hará que deje los aspectos de seguridad en el desarrollo del randori para la competición, lo que significa el riesgo de un accidente grave. Seguramente, ¿no es esto lo mismo que edificar el último rascacielos con los fundamentos de una casa de madera? Como dice el viejo proverbio: “como seas de niño, así serás de adulto”, los malos hábitos son muy difíciles de corregir, por tanto, ¿no es mejor dar a los malos hábitos cierta importancia? Además, no es esencial producir gente sin defectos. Las veces que el Shihan vino a Osaka estuve hablando con él muy emocionado sobre cosas como éstas y, como siempre, él asentía y escuchaba tranquilamente.


Un día recibí una carta con fecha el 11 de julio. Parte de ella decía: “A partir del próximo año quiero establecer el Shodokan como dojo central, de modo que la gente de Tokio y Fukuoka puedan reunirse y entrenar periódicamente. Yo se lo pedí al Sr. Uchiyama en otra carta. También le había pedio a Kobayashi Shihan que colaborase con nosotros a partir de ahora.”

La petición del Shihan fue respondida por el Sr. Masaharu Uchiyama, vicepresidente dela Asociación Japonesa de Aikido. Al año siguiente, el 28 de marzo de 1976 se finalizó un dojo central con 80 tatamis y se le dio el nombre de Shodokan. Aquél día el Shihan habló acerca de por qué se le llamó Shodokan en su discurso de inauguración de la siguiente forma:

“No podemos dejar pasar el acontecimiento de dar el nombre de Shodokan a este dojo sin decir que es nombrado después del actual periodo Showa. Gracias a la combinación de una oportunidad de oro, una localización favorable y la armonía entre los involucrados, este dojo representa un primer paso importante.”

9        La satisfación del Shihan

El 21 de marzo de 1977 se celebró el 1º Torneo Nacional de Aikido en el dojo del parque del Castillo de Osaka. Se celebró para conmemorar el 1º aniversario del establecimiento del Shodokan. El Shihan estaba claramente encantado de que se hubiese reunido allí mucha más gente de la que esperaba de todo Japón. Uno en particular fue un amigo yudoca de hacía mucho tiempo llamado Kujiraoka Sensei (9º dan). Parece ser que tuvo una conversación muy agradable con el Shihan, escuchando entusiasmadamente todas las explicaciones del Shihan, desde el comienzo al final, hasta que terminó la ceremonia de clausura.

Una cosa que Tomiki Shihan dijo durante su discurso de bienvenida fue: “El mensaje de este torneo es el desarrollar y esparcir las técnicas tradicionales de jujutsu tal y como se practicarán en el nuevo sistema de entrenamiento de hoy. Las técnicas de los viejos estilos de jujitsu son tantas y tan variadas que el judo por si solo no es suficiente para revivirlas. Existen técnicas de atemi waza (técnicas de golpeo) y kansetsu waza (técnicas sobre las articulaciones) que se usan para lanzar o agarrar a un oponente atacando desde fuera de la distancia de agarre. Recomiendo una abundante práctica de estas técnicas en el aikido competitivo.”

Llegando al sitio donde nos hospedábamos tras el torneo dijo con su cordial alegría: “Hoy me ha elogiado Kujiraoka Sensei”. Yo no conocía bien a Kujiraoka Sensei, pero según Tomiki Shihan era un hombre muy bien instruido y uno de los alumnos favoritos de Jigoro Kano Sensei. Al parecer su judo era magnífico y muy ligero. Creo que debería de ser como si se estuviese practicando con el mismo Jigoro Kano. El ver al Shihan feliz de esa manera hizo que todos los problemas y la fatiga anterior al torneo desapareciera como la nieve que se funde.

10    Higashi Sensei invitado

En agosto de 1979 recibí una llamada telefónica del Shihan: “Higashi Sensei y su esposa vienen a Japón de Nueva York, ¿podrías ayudarles? Él se graduaó en la Universidad de Kokushikan como tú, por lo que sería bueno que lo conocieses. A propósito, he invitado al Sr. Yanagi de la Universidad de Seijo para que sea tu uke, así que úsalo.”

¿Por qué sería aquella vez el Sr. Yanagi mi uke? No tenía ni idea de por qué. Yo solo necesitaba ser el uke del Shihan, no creía necesitar el mío propio. Bien, el día llegó y puntualmente tomé un tren por la mañana temprano con destino Tokio y me fui rápidamente al lugar de encuentro, que era el dojo en el edificio de la facultad de Setagaya de la Universidad de Kokushikan. En el dojo, Higashi Sensei y su esposa estaban ya cambiados para practicar y el Shihan esta esperando con su camisa remangada.


No fue culpa mía el que creyese que había llegado tarde, porque me encontraba aún cansado y en una muy baja forma física desde un curso nacional de aikido que se había celebrado el mes anterior en Akita. Sin embargo, el Shihan nunca se daba vacaciones y siempre acogía bien a los visitantes que venían de lejos.


Esa fue la vez que conocí a Nobuyoshi Higashi Sensei. Desde 1960 pertenecía al personal de la Universidad de Kokushikan y era instructor del club de judo mientras al mismo tiempo recibía clases de Tomiki Sensei. Después de aquello hizo un post en América como profesor de intercambio. En 1976 estableció el Alianza Americana de Aikido Tomiki para la difusión y desarrollo del aikido competitivo. Hoy en día enseña aikido dentro del plan de estudios de educación física de la Universidad del Estado de Nueva York.


El Shihan a menudo hablaba sobre maai (distancia correcta) en judo y aikido. Siempre nos explicaba la efectividad del judo diciendo: “En judo, se puede lanzar al oponente cuyas piernas se encuentran en una zona; en aikido se puede lanzar a un oponente cuyas piernas no están en una zona” y “Si un practicante de aikido se enfrenta a un 4º ó 5º dan de judo, el aikidoka no podrá permanecer quieto ni un instante”. El decía que una persona que entrena bastante las piernas en judo será excelente en aikido.


Por este motivo, se esperaba mucho de Higashi Sensei y Watanabe Sensei (miembro del club de judo universitario Nihon, graduado en 1960 y que fue a América en 1961 como instructor de judo y aikido). Había oído mencionar previamente a Tomiki Shihan y a Oba Shihan el nombre de Higashi Sensei y me había imaginado a una persona mucho más corpulenta y más estricta. Sin embargo, cuando le conocí me sorprendí, pues en realidad no era muy diferente a mí en altura y parecía ser muy simpático. En ocasiones había soñado con probar a enseñar en el extranjero y me sentí muy tranquilizado por él.

Esta era la primera vez que me enteraba que el Sr. Takashi Yanagi era el sobrino del Shihan. Él estaba contento de ser mi uke y, tras graduarse en la universidad, había obtenido buenos resultados en varios torneos. Hoy en día es el entrenador del club de aikido de la Universidad de Kokushikan.